domingo, 12 de septiembre de 2010

Trousing y Cascabeles: Líderes espirituales.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Vuelta al banco

Muchas son las peroratas que se pueden encontrar en Internet al respecto del consumismo, no sólo advirtiendo de lo peligroso que puede resultar, sino también hablando de asociaciones de consumidores, de enfermedades relacionadas con el consumismo -los compradores compulsivos-, de terapias para combatir esas enfermedades, y, por supuesto, también están las páginas absoluta y enteramente consagradas a esta forma exagerada de compra-venta. Sin embargo, como yo soy la que se encarga de las peroratas en este blog (buenos estaríamos si se encargara ese bobo de Trousing...), me vais a permitir que os sermonee un poco sobre esto.

Estamos en septiembre, y cuando nuestra boca pronuncia el nombre de este mes, es relativamente automático que nos venga a la cabeza esa famosa sintonía de El Corte Inglés que cantan unos niños repelentes. Así de temible es el monstruo del márketing. Septiembre, que sí, es cierto, es el mes de vuelta a la rutina, se ha convertido en el mes en el que tenemos que gastar dinero y la razón es "la vuelta". Ojo, que no sólo nos lo gastamos en esos seres gritones que son nuestros vástagos, sino también en nosotros mismos: el papá quiere una corbata o un maletín o unas deportivas (porque se ha propuesto tomarse el footing en serio), la mamá va a encontrarse con las mamás de otros nenes y también quiere estar bien, y luego los niños no tan pequeños aprovechan la coyuntura para pedir todo un arsenal de artefactos tecnológicos: mp4, iPod, iPhone, portátil (claro, para hacer los "trabajos de clase")... Así que septiembre se convierte en un varapalo para nuestras cuentas.

Puede que influya en esta absurda necesidad de comprar y comprar sin pensar el hecho de que debemos volver a la rutina, ésa rutina que nos asfixia, queremos colmarnos de compras y colmar a los otros porque de alguna forma deseamos auto-compensarnos y compensar a los otros de tener que soportar el tedio de una vida gris. Parece que cuantas más cosas nos compremos para prepararnos, precisamente, para esa rutina, menos penoso va a ser el retorno a la cotidianidad. Pero no es así. Después de comprar vienen las cuentas, esa parte más agria del agridulce sabor de una compra. Y nos echamos las manos a la cabeza. Cómo ha subido todo, la vida es más cara hoy, antes con mil pesetas yo... Todas esas frases tan manidas sobre la economía del ciudadano de a pie. Este año, además, supongo que nos echaremos a la cabeza no sólo las manos, sino también los pies, tal y como está el asunto.

¿Podemos sustraernos a la fuerza del consumismo? ¿Tenemos la voluntad suficiente para evitar los impulsos que nos empujan a comprar y comprar en estas épocas (y ya veréis cuando llegue Navidad)? ¿O necesitamos estar en una situación económica dura para que las mismas circunstancias nos obliguen a reflexionar antes de agarrar una cosa y tirarla indolentemente en el carrito? Supongo que eso depende de cada uno, pero la verdad es que hasta el más pintado se encuentra saliendo de un centro comercial con algo en la mano. Luego llega a su casa y puede que dos días después vuelva a ver aún la bolsa con su compra, y, como si de una penosa resaca se tratara, piensa: "¿Qué hago con esto? ¿Dónde lo compré y por qué?"

Así es. Septiembre no es sólo el mes de la "vuelta al cole", también lo es de la vuelta al banco.

domingo, 29 de agosto de 2010

¡Bienvenidos!

¡Bienvenidos a nuestro queridísimo blog! Pasen, pasen y pongánse cómodos, porque aquí...

Tía, déjate de tanta tontería. Seguro que estos han venido aquí a tomarse unas birritas con nosotros y a echarse unas risas, ¿verdad que sí?

¡Trousing, por favor! Disculpen a mi compañero, no tiene ni idea de protocolo ni nada que se le parezca. Verán, la cuestión es que hemos abierto hace poco y queríamos...

Blah, blah, blah. Eres peor que una cotorra, tronca, peor aún, eres una cotorra "pendante".

Se dice pedante, pedazo de mendrugo.

Mendruga tú, y date prisa que esta noche hay partido y el traje éste es muy incómodo.

¡¿Pero cómo quieres que acabemos pronto si no paras de interrumpirme?!

No, si al final lo tiene que hacer todo uno mismo... A ver, chavales, esto es un blog con un poco de todo. Contamos cosas por aquí, bien yo, el Gran Trousing, o bien la pesada esta de Mª Cascabeles, que sólo se preocupa por bobadas. Seguramente lo que yo diga será más divertido que lo que diga la tarada esta, así que ya sabéis ¡leed mis entradas primero!

¡Oye tú! No vale usar las explicaciones para dar publicidad a tus intervenciones. No le hagan caso, si quieren leer algo serio y consistente, lean mis entradas y dejen a Trousing que se vaya por ahí con sus pesas.

¡Eh, menos con mis pesas! A ver si vamos a tener un problema...

Tenemos un problema desde que estás aquí, así que...

Bah, yo me voy, que quiero ver el partido y dejar de escuchar "pendanterías".

¡Eh, tú! ¡Espera! ¡Aún no hemos arreglado los horarios! ¡EEHH! ¡¡Se dice pedanterías!! En fin, qué se le va a hacer... Espero que disfruten de lo que vean aquí, ése es el objetivo de este espacio. ¡Hasta pronto!

jueves, 30 de agosto de 2007

Muerte súbita

Parece mentira. Un día estamos aquí y al otro estamos en el otro barrio. Qué fácil. Sin pasaporte ni paparruchas.

Por más que el hombre lo intente, jamás podrá asegurar su propia vida. La muerte pende sobre todos nosotros. Ella no entiende ni de agendas, ni de compromisos, ni de justicia. En el día a día, te la juegas. Incluso para irte de vacaciones, pasas miedo en la carretera, sabiendo que el tráfico es como la ruleta rusa; independientemente de que el de al lado sea o no sea imbécil perdido, el error mortal lo puedes cometer tú. A veces toca y ocurre.

Por desgracia, incluso sin salir de casa te puedes morir. Una noche te acuestas, después de haber despedido a tu familia con un “hasta mañana si Dios quiere” y al día siguiente se encuentran tu cadáver sobre la cama. Escalofriantemente tétrico: muerte súbita.

Esta vulnerabilidad del ser humano debe hacernos reflexionar. Contra ésta y otras amenazas, de nada sirve claudicar ante el miedo. Pero tampoco podemos ignorarlo y tener en cuenta que la vida es un privilegio perecedero y que al final, ya puedes llorarle a San Pedro currículo en mano, pues de nada sirve.

Hay que estar a gusto con lo que se hace día a día. Y cuando digo “a gusto” me refiero a una satisfacción verdadera y no a los banales, estúpidos y hedonistas entretenimientos mayoritarios actuales. Engáñate si lo prefieres. Personalmente, me siento orgulloso de lo que hago con mi tiempo: me entretengo, comparto mis opiniones e intento combatir los males sociales. Ojalá Dios nos guarde el futuro deseado, pero si no, que nos pille con los deberes pasados a limpio…

Hasta mañana si Dios quiere.

miércoles, 29 de agosto de 2007

La Fistra de Fomento

El caos en las infraestructuras catalanas ha sido el culebrón del verano (obviando el navarro, ahora finiquitado puesto que sus políticos se encuentran de baja hinchándose a tomar pastillas contra el mareo) que han escogido nuestros banales y oportunistas servicios informativos para llenar el horario de turno en nuestro país (o como quieras llamarlo). En el ojo del huracán, ha estado nuestra querida Fistra de Fomento, Magdalena Álvarez.

Yo de pequeño pensaba que el Ministerio de Fomento servía para fomentar (qué listo, ¿verdad?) entendiendo por tal acción promover esas campañas a favor del medio ambiente, la convivencia, la responsabilidad… En definitiva, ese tipo de inútiles estupideces para educar a destiempo a la población y que no sirven para nada puesto que nada nuevo enseña a la gente decente, y poco puede hacer sobre la indecente.

Pues parece que nuestra amiga Fistra piensa como yo entonces dado que, queriendo o más bien sin querer, ha puesto sobre la mesa una nueva lección para hacernos reflexionar sobre la insolidaridad territorial que a algunos les acecha. La pobre Magdalena (que en realidad puede ser muy maja) ha tenido que ir a hacer el paripé a la casa de los leones para, entre la espada y la pared, defender que el gobierno ha invertido lo suficiente en Cataluña, ¡pero no demasiado! Fíjese, querido amigo, que nuestros políticos saben restar, deduciendo que un euro que cae en garras catalanas es un euro que no va a adecentar las carreteras de Castilla y León.

En cuanto al tema de las infraestructuras, pues mire usted: francamente me toca los pinreles que ahora la Generalitat se dedique a cortar cabezas técnicas cuando lo que es obvio es que un euro que se dedica a sandeces catalanistas es un euro que no va a invertirse en seguridad; y mil horas de clase que se dedican a aprender los idiomas del país de las maravillas son mil horas de otras disciplinas más importantes que no se impartirán mermando la competencia de los profesionales del sector.

Que yo también sé restar. Igual o mejor que nuestra querida Fistra de Fomento.